Abordar el análisis fue el punto de partida para conocer el mundo interior de los Ambientes de Aprendizaje. Esa fase aportó elementos básicos para entender las implicaciones teóricas, tecnológicas y prácticas de lo que significa crear un AVA. Con lo aprendido en eta etapa, emprendí el acercamiento a la fase de diseño, a la cual llegué con algunos conocimientos, pero también con dudas y un poco de confusión –menos que en el análisis-. Sin embargo, sentía que ya contaba con algunas herramientas que me permitirían hacer un proceso menos difícil y más fructífero para mi aprendizaje y para el aporte que daría al grupo de trabajo.
Con el marco descrito arriba, lo primero fue mejorar el documento de análisis a partir de las recomendaciones de la profesora y de los compañeros de curso, este ejercicio resulto muy enriquecedor porque nos permitió hacer conexiones indispensables entre las actividades del contexto, los objetivos originales del curso y los objetivos mejorados del ambiente de aprendizaje. A través de este proceso, se identificaron elementos que se abordaron en el diseño y que no se hubieran visualizado sin ese ejercicio de conexiones.
El proceso anterior fue para mí, una oportunidad de descubrir, a través de la re-lectura de las actividades, las implicaciones de hacer una programación de las acciones que desarrollan una materia. Tomar cada una de las actividades buscando la pertinencia y coherencia con los objetivos de aprendizaje, era como descomponerla hasta llegar a la minucia que determinaba el cómo y el porqué de ellas, cada tarea estaba muy pensada y justificada, así mismo las herramientas tecnológicas que se debían usar y el momento especifico en que cada una de éstas entraba en escena. La selección de cada herramienta fue muy pensada y siempre se buscaba que fuera realmente útil y funcional para el desarrollo de las actividades y que además los niños pudieran acceder a ella de forma fácil, rápida y que la encontraran “atractiva”. Uno de estos recursos que más llamó mi atención fue el VoiceThread, este nos ofreció la posibilidad de ver y escuchar las discusiones de los niños en la búsqueda de soluciones al problema planteado. La idea de hacer seguimiento al proceso de aprendizaje de los alumnos a través de la herramienta mencionada fue una propuesta muy ajustada a la necesidad identificada, lo cual corrobora las recomendaciones de la profesora y de lecturas Como la de Haddad (2002) en las que se resalta el uso de las TIC como mediadoras y posibilitadoras del proceso de autoconstrucción del aprendizaje, donde el intercambio de información enriquece las discusiones que llevan a la construcción del conocimiento.
Lo mencionado arriba, me dio la oportunidad de acercarme al diseño de las actividades como una experiencia gratificante, que me revelo el enorme esfuerzo y trabajo que lleva la programación de las clases de una materia. Comprendí la dimensión y el esfuerzo que implica diseñar las estrategias de aprendizaje, los objetivos de un programa, seleccionar el método de enseñanza, las tareas, los materiales; la posibilidad de usar o no las TIC, cuáles de esas herramientas usar y para que usarlas. En este punto, las lecturas ayudaron a confirmar lo que se suponía. “Planear y diseñar las experiencias y actividades necesarias para la adquisición de los aprendizajes previstos, así como definir los espacios y recursos adecuados para su logro…” (Capacitación en estrategias y técnicas didácticas. Dirección de Investigación y Desarrollo Educativo, Vicerrectoría académica, Instituto Tecnológico y de Estudios Superiores de Monterrey. p.8). Se confirmaba que nada puede descuidarse en un diseño de aprendizaje, cada decisión debe estar justificada y argumentada. En este proceso, como lo dice la profesora, “no hay lugar para la improvisación”
Para llegar a lo descrito anteriormente, trace mis propias rutas. Leer y revisar varias veces el informe mejorado del análisis. Esto con el fin de encontrar la forma más adecuada de abordar el diseño en su totalidad. Por otra parte, las reuniones con los otros dos compañeros me permitían confrontar mis ideas con las de ellos, siendo yo la persona sin experiencia docente, ofrecía una mirada diferente que complementaba los aportes para el diseño. A lo anterior sumaba los conceptos abordados en clase, las sugerencias de la profesora y los comentarios de los compañeros, todo esto se fue transformando en información básica para dar forma a la intervención del diseño del contexto trabajado. Una cosa era cierta, en esta etapa no tenía el grado de confusión que tuve en el análisis. Las dudas eran una realidad, pero tenía elementos conceptuales más claros, las lecturas eran mejor aprovechadas porque eran temas más familiares y cercanos, además ofrecían herramientas valiosas para la etapa actual, por ejemplo el tema de las herramientas y los materiales, (Weston Cinthya, P.A. Cranton, Selecting instructional Strategies) esa lectura me hizo ver la importancia de seleccionar los materiales y herramientas adecuados y ajustados al tipo de estrategia, que tanto unas como otros deben responder a unos objetivos claros y ser coherentes con una meta de aprendizaje. También tenía muy presente, una vez más, las frases dichas en clase respecto de la pertinencia de los contenidos, la coherencia teórica, que recursos usar y hacia donde debían apuntar, por último, la idea de que todo diseño instruccional va de un lado a otro fue absolutamente palpable durante el desarrollo del trabajo
Revisando lo escrito arriba, y si a partir de ello quisiera saber cuáles son las evidencias de mi aprendizaje, sin duda diría que haber entendido, dimensionado y valorado el ejercicio de diseñar una serie de actividades que deben responder al proceso de enseñanza-aprendizaje en el desarrollo de una materia o programa, independiente de que sea un Ambiente de Aprendizaje o una clase presencial clásica o tradicional. En cualquiera de estos eventos con o sin TIC, el trabajo de organizar unas clases de forma clara, coherente y con contenido, es un ejercicio exigente, que demanda una gran dedicación, conocimiento y gusto por el proceso educativo. La claridad respecto de la labor mediadora de las TIC en el proceso educativo fue total, esta es una idea que me genera mucho entusiasmo, porque considero, por mi propia experiencia, que se debe perder el miedo al uso de las herramientas tecnológicas, éstas están para mejorar nuestra práctica y permitirnos alcanzar mayores retos en el desarrollo de las diferentes actividades de nuestra vida.
Me surgen algunos interrogantes, que están relacionados, además, con la lectura de Onorubia en lo tocante a la alineación que debe existir entre profesor-estudiante y contenidos. Al abordar el diseño, vimos que si no hay una concordancia entre los tres, la experiencia educativa puede ser un fracaso tanto para el profesor como para los estudiantes. La pregunta es: Cómo alcanzar esa alineación profesor-estudiante-contenidos con el apoyo de las TIC? Cómo lograrlo en contextos donde las posibilidades tecnológicas son mínimas o nulas?. Estas preguntas se relacionan con mis preguntas iniciales, y me ayudan a ir dando forma a las respuestas buscadas.
Bibliografía
Instituto Tecnológico y de Estudios Superiores de Monterrey,Dirección de Investigación y Desarrollo Educativo, Vicerrectoría Académica, Capacitación en estrategias y técnicas didácticas.
Haddad Wadi, ICTs for education a reference handbook,2002. versión online: www.ictinedtookit.org
Onorubia Javier, Aprender y enseñar en entornos virtuales:actividad conjunta, ayuda pedagógica y construcción del conocimiento. versión online
Weston Cyntthia, Selctin instructional strategies, en The journal of higher education, vol.57, No.3, 1986, vesrsión online, Jstor.